domingo, 9 de junio de 2019

A contracorriente.




No hay fórmula mágica, ni piezas exactas.
Para lograr algo a contracorriente simplemente hay que ser fuerte mucho más tiempo del que te sientas capaz.
Simplemente, aunque no rime con "a contracorriente".
Ser fuerte muchos días, más aún cuando nadie te ve.
Serlo cuando ni si quiera creas en ello, cuando tus motivos tiemblen.
Ser tú el primer testigo.
Haciendo tan tuyo el éxito como la frustración.
Volviéndote diferente, para acabar siendo más tú.


Creo que mi fórmula es que sea mio. Que yo escriba los pasos y maneje las palabras.


Y en realidad hablo de fórmula porque es por lo que suelen preguntar quienes buscan entender lo dificil. La respuesta (aunque muchas veces me lo guardo para mi) es la fuerza duradera, la fuerza fuerte, la fuerza como compañera. Y el tiempo que aguantas fuerte a esa fuerza.

N.

domingo, 26 de mayo de 2019

El tiempo.




Un día se encontraron.
Tenían poco de lo que hablar y tanto que preguntarse, que a pesar de sus velocidades tuvieron un minuto para mirarse y entender.
Puede que fuera el mejor momento; o no, quien sabe.
Habían convivido en el mismo cuerpo, conducían y guiaban al mismo alma, siempre tan llena de dudas, pero más plagada de ilusiones que nadie.
Uno hablaba de las enormes piedras en el camino, de los recuerdos anclados y de las eternas luchas mentales por avanzar cada día, de los tiempos de entrenar a la mente, y de escucharla.
El otro hablaba de forma frenética de sus horas como si fueran segundos, vivía más mañana que hoy, veía volar ante sus ojos cada viaje, explotando al máximo su magia fugaz pero con nostalgia del pasado.

Cada uno parecía haber sido el reloj de exactamente el turno adecuado, el que a ella le había tocado vivir.
Y ahora que se habían cruzado, afinaban sus agujas apostando por lo qué vendría.

Nadie lo sabía, ni si quiera el tiempo...

N.


26/05/2019

domingo, 3 de marzo de 2019



Yo digo que es cuestión de perspectiva.
Porque un día algo cambia y lo hace de una forma tan brutal como para convertir lo extraño en familiar, lo lejano en cálido, la excepción en refugio.
Aquí es donde mis pasos huyen solos. A pensar, a frenar, a vaciarme de vacíos y a llenarme de aire nuevo. Y desde hace unos días, ya no lo siento como el extraño que conocía, algo ha cambiado y además a veces se pone así de bonito cuando lo miro. 

N.

03/03/2019

miércoles, 10 de octubre de 2018

1.26 ‘

Su inesperada existencia.

¿Punza? Y además lo hace tocándolo todo, sin que te puedas escapar.

Su mejor virtud es la de convertirte en súper héroe, solo con ser el afortunado que la experimenta. ¿Y lo segundo mejor? que inspira y provoca hasta escribir en pleno, extrañado y largo vacío.

Siempre (que no es tan a menudo) me hace darle una vuelta a la misma pregunta: qué triste todo sin sentirla, ¿no? Que poca emoción, que poco miedo, que pocas dudas y certezas, que poco vértigo atroz sin ella.
Es la mejor testigo de que pisas suelo, de que mereció la pena. Aunque solo sea por ese segundo que deseas dure siglos, al que te aferras y el mismo que crees inventarte desde tu silla de miércoles, día del único espectador.

Cuando la quieras compartir, no sabrás hablar de ella, nada será suficientemente descriptivo como lo que ella te provoca.

Me gusta pensar que es como magia. Pero más me gusta saber que no lo es.


N.

domingo, 4 de marzo de 2018


Y fue más fuerte de lo que nunca había imaginado.


La venganza de la lágrima interrumpida.


Tuvo tanto por lo que temer algunos días; sola, pero tan viva frente al mundo. Se movió por lo desconocido, se guió a oscuras confiando en una luz que solo intuía. A veces no parecía suficiente; otras, una rabia nueva dominaba. La experiencia siempre tan sabía, a veces era bien escuchada.


Cuando todo se iba calmando, aún tenía que pararse para creer que eso que veía, brillaba más que la luna.

Elevarse a su otra potencia era posible, descubriendo cada día lo que antes no existía.

Creando.

Con sus pasos como único confidente.

N.

sábado, 18 de noviembre de 2017

El último tiro.



El que se encendió sin mirar.

El que sabe a principio. El que nace sin fecha.

El que me vino a buscar.

El que supo a disparo. El que no supo apuntar.

El que apuró todas las horas. El que miró para atrás.

El que voló hacia el cielo. El que lo supo rozar.

El que nunca termina. El que imagina sin cesar.

El que resuena y retumba.

El que pagó sin preguntar.


El efímero.

El auténtico.

El inevitable.


El de ese cigarro.



N. 

lunes, 23 de octubre de 2017

Vida.


Por todo lo que aún no has sentido, por las paredes que no supieron verte.

Porque de repente un día, solo con asomarse, valdrá. Y precisamente será eso lo que te hará entender su tamaño, su poder, su dimensión sin medida.

Abrirás los ojos y la rozarás, incrédula. La sentirás a toda ella, sin esforzarte, y ya no pensarás más en la presión de sus paredes. En que te desvestías sin luz, con una prisa loca por qué todo cambiara.

Dicen que una sola puede contener miles, que los gatos tienen 7 y que hay cosas que te la dan y te la quitan.

Yo voto por algo como: seguir creyendo que es todo lo grande que nunca me contaron.

Porque al final del camino, medirás aquello que viviste con centímetros de lo que fuiste.

Y eso será solo tuyo.

N.